La principal ventaja de una startup durante una recesión en el mercado es la velocidad, es decir, aprovechar la desaceleración y el temor de la competencia para ganarles distancia. Las recesiones abren un camino claro para que las empresas más fuertes ganen terreno, pero esto requiere ir acompañado de una mejor estrategia, y una de las mejores formas para hacerlo es aprender lo más rápido posible.

Detrás de una startup exitosa hay una serie de funciones que se retroalimentan y un equipo de aprendices. La Fuerza Aérea de Israel, por ejemplo, aplica un sistema de aprendizaje metodológico y riguroso en cada individuo y unidad que permite, con pocas horas de entrenamiento, formar a algunos de los mejores pilotos del mundo. Las startups, en vez de mejorar entre vuelos o misiones, deben mejorar en procesos y toma de decisiones. 

Para implementar estos aprendizajes correctamente hay tres componentes importantes:

Primero, la cultura del aprendizaje

Para obtener el éxito lo que se necesita es crear una cultura en la que nos cuestionemos cada avance. Muchas startups hacen retrospectivas después de un proyecto importante, esto implica revisar el trabajo de manera rápida y eficiente, compararlo con los objetivos y suposiciones, analizar el resultado y finalmente proponer opciones de mejora. ¿Cómo podemos aplicar lo anterior?

  1. Hacer retrospectivas

Como se ha comentado anteriormente, después de cada proyecto o tarea es conveniente analizar la evolución y los resultados, poniendo atención en los puntos a mejorar, en detectar posibles errores y pensar en acciones de mejora. 

  1. Siempre se puede mejorar

Lo peor que se puede hacer en un informe es decir que todo ha salido perfecto. Eso significa que no estamos siendo autocríticos y transparentes con nosotros mismos. Incluso si nuestro desempeño ha sido excelente y nuestros errores pequeños, debemos encontrarlos y compartirlos abiertamente. Esta es la forma de aprender y mejorar, mostrar a todos que somos personas que aprendemos y dar ejemplo al resto de la organización.

  1. Preparar el próximo objetivo

Una vez hayamos realizado la retrospectiva, se determinan cuáles van a ser los próximos objetivos a llevar a cabo y se especifican en un informe. Estos informes servirán de punto de partida para las siguientes acciones. Esto puede sonar como algo que todos haríamos normalmente, pero es difícil de implementar ya que requiere un rigor que sólo unos pocos tienen. 

Segundo, la importancia de la transparencia

Si hemos cometido un error, lo mejor para la empresa es poder expresarlo abiertamente. No solo es negativo para la organización no hacerlo, sino que estamos bloqueando nuestro propio aprendizaje. Si negamos un error o no queremos compartilo estamos poniendo límites a nuestra capacidad para mejorar y, en consecuencia, a la de la organización. La clave es la transparencia, sin ella nadie puede aprender ni desarrollarse. Os compartimos cuatro maneras de fomentarla en vuestra compañía:

  1. Compartir la realidad

Vamos a explicar un pequeño ejemplo de cómo compartir abiertamente la verdad, y de cómo impulsa y mejora a las organizaciones. Una empresa perdió una gran oferta con un cliente importante y no acababan de entender por qué. Algunas personas del equipo pensaban que perdieron porque la oferta del otro participante era más barata. Otros, recibieron comentarios sobre que la oferta no estaba bien preparada. Si el equipo no comparte dicha información, será difícil generar un cambio o mejorar de cara a la siguiente acción. Sin embargo, los trabajadores decidieron compartir la realidad con el resto del equipo haciendo un análisis profundo sobre cómo debían afrontar las operaciones, y ese hecho les llevó a ganar los siguientes contratos. Esta transparencia no fue fácil para el equipo a corto plazo, pero fue buena para todos a largo plazo. 

  1. Crear cultura empresarial

Construir una cultura organizacional es fundamental para el éxito, y como hemos comentado, la transparencia es uno de pilares más importantes para cualquier startup exitosa. Para hacerlo visible todos los días, podemos preguntar al equipo: ¿Que no funcionó la semana pasada? ¿Qué vais a hacer al respecto y cómo puedo ayudaros? Así lograremos que la comunicación se vaya transmitiendo mediante un efecto de red y se convierta en el idioma de la organización. 

  1. Haz que se vea

Usemos eventos y podcasts en toda la empresa para enfatizar la importancia de ser transparentes. Mostremos activamente a nuestros empleados que estamos contentos de que compartan sus errores y que nosotros estamos abiertos a compartir los nuestros. La gente tiene que ver esto con sus propios ojos y nosotros debemos liderar con el ejemplo. Algunos CEO’s creen que esto podría ser un signo de debilidad, pero la realidad no podría estar más lejos. Probablemente nuestro equipo sepa mucho más de lo que se piensa y la empresa apreciará su apertura y transparencia.

  1. Los aprendices son bienvenidos

Dejar claro desde un principio que la cultura de la empresa va ligada al aprendizaje y a expresar abiertamente los errores. Por grande que sea la empresa, cada persona que no comparta abiertamente sus aprendizajes está desacelerando el crecimiento de la compañía y el efecto de varias personas como estas tendrán un impacto negativo en su evolución. Por otro lado, aquellos que comparten abiertamente sus errores y aprendizajes son multiplicadores de fuerza más allá de sus habilidades laborales reales, por lo tanto, esas son las personas que queremos en el equipo.

Tercero, examinemos tanto las ganancias como las pérdidas

Puedes aportar un operación de cinco millones de euros y ayudar a construir una empresa, pero en el proceso, es posible que se hayan cometido errores a pesar de ganar un gran contrato. La mayoría de las organizaciones están enfocadas en ganar y no dan tanta importancia al proceso de aprendizaje que les puede aportar hacer un buen análisis. El secreto es asociar el aprendizaje tanto con el fracaso como con el éxito.

Imagina que tu empresa acude a una feria comercial y todo sale exactamente como estaba planeado, los resultados son buenos y las ventas han sido las esperadas. En estas situaciones de éxito, lo normal es estar contento e incluso celebrarlo, pero para sacar el máximo de provecho a la situación, lo idóneo sería parar un momento y hacer una retrospección para valorar qué hemos hecho para que todo fuera tan bien e incluso considerar si se podría hacer mejor. Es a partir de esas reflexiones cuando sacamos ventaja y se da el auténtico aprendizaje que nos servirá para seguir creciendo y mejorando.  

El peor cuadro que nos podemos encontrar es “fallamos y no aprendimos”. El siguiente “lo hicimos bien y no aprendimos” que es un poco mejor que el anterior. El próximo “no lo hicimos bien, pero aprendimos”, es bueno porque esperamos que lo que aprendimos nos haga ganar las próximas 10 operaciones. Y el mejor escenario es “ganamos y aprendimos”,  allí es donde queremos estar, queremos ser ganadores que aprenden y mejoran a la vez.