En esta ocasión nos gustaría dedicar este artículo a Simon Sinek, escritor y profesor de la Universidad de Columbia que a través de sus libros y podcasts nos ayuda a tener una visión más clara de cómo funcionan las interacciones humanas.

Empezaremos tratando uno de los fundamentos de las relaciones sociales; la confianza. ¿Cómo conseguimos transmitir confianza a los demás? Para poder dar respuesta a esta pregunta es necesario primero hacer referencia a la definición de los conceptos de comunidad, país o negocio, entendidos como un grupo de gente con un conjunto de valores y creencias comunes.

Cuando estamos rodeados de personas en las que confiamos y ellos confían en nosotros, estamos más dispuestos a tomar riesgos, más dispuestos a experimentar, más dispuestos a explorar. Eso se debe a que sabemos que esas personas nos van a ayudar en cualquier circunstancia. Por ello, cuando estamos en comunidad, o identificamos a alguien de la misma, en seguida nos es fácil conectar y/o confiar en ellos. Eso se debe a que las relaciones humanas están basadas en creencias y valores. Cuando estamos en un ambiente extraño, rodeados de gente que no creemos, ni confiamos y nos sentimos incómodos, buscamos gente que se parezca a nosotros, gente con la que encontremos elementos comunes. Una vez identificados, nos es relativamente fácil crear lazos con ellos. Seguramente no conocemos de nada a la otra persona y tampoco va a ser necesario tener toda la información, de lo que se trata, es de buscar señales que nos permitan confiar y creer en la persona.

Por ejemplo, imaginemos que nos vamos de viaje a Birmania, son las 9h de la mañana y nos encontramos en el tren de camino a un pueblo en mitad de la selva rodeados de personas que nos miran constantemente porque no están acostumbrados a ver extranjeros en la zona. Pero de repente, dos asientos a nuestro lado, oímos unas voces que que nos resultan familiares, nos giramos, y vemos a unos paisanos entablando una conversación. En ese momento en nuestro interior aflora una sonrisa y un sentimiento de alegría. ¿A qué se debe? Curiosamente, y a pesar de ser personas del mismo planeta, aquellos individuos son personas que compartimos el mismo idioma, la misma cultura, las mismas costumbres. Y ese simple hecho nos ayudará a bajar nuestras barreras emocionales y nos va a permitir que nos sintamos más seguros y más tranquilos, incluso en un país en el que no sabemos lo que nos podría llegar a ocurrir.

Confiamos en gente de nuestra comunidad, cada decisión que tomamos en nuestra vida como individuos o comunidad es una pieza de comunicación. Las cosas que nosotros decimos o hacemos, son símbolos de quién somos, de nuestra identidad. Y de forma inconsciente buscamos estos símbolos, que nos permiten encontrar gente que cree en lo que nosotros creemos. 

Si trasladamos la idea al mundo de la empresa, ¿qué podemos nosotros hacer para conectar con nuestros trabajadores, clientes, líderes, etc.? Un buen recurso es el uso de signos y símbolos, ya sean a través de fotos,  palabras, gráficos, que nos den información sobre la identidad de los demás, que formen parte de una comunidad, una marca o de un colectivo. Imaginemos que una persona que lleva un tatuaje de Harley Davidson, ese tatuaje nos da información sobre ese sujeto, a quien seguramente sienta gran pasión por las motos. Como humanos, tenemos la capacidad de sentirnos identificados con muchos de esos símbolos, con todo lo que dicen y con sus valores. Estos símbolos pueden decir qué somos de un mismo lugar, que compartimos mismos valores, y siempre sin la necesidad de conocer a la otra persona, generándonos confianza hacia el otro y hasta un sentimiento de cuidado mutuo. 

La búsqueda de símbolos en común con otros es de gran ayuda para crear climas o vínculos de confianza, el principal problema, es que el género humano tiende a pensar de manera permanente en él “Yo”, esperando actos de los demás hacia nosotros sin dar nada a cambio. Es decir, pidiendo no dando. Vemos un fenómeno parecido en las empresas, buscando siempre ser más rápidos, ser los mejores, ser los más grandes, ser mejores que la competencia, “yo yo yo”. Sin embargo, se ha demostrado que el 90% la gente no está motivada o contenta porque no ayuda a los demás. 

Si queremos conseguir vínculos de confianza, la generosidad en fundamental. Ser generoso es hacer cosas por los demás sin esperar nada a cambio, no es una ecuación, es sentirse bien con uno mismo. 

A modo de cierre, me gustaría lanzaros un par de preguntas para cuestionarnos la lectura; ¿Qué hacemos para ayudar a las personas que se encuentran a nuestro lado? ¿No queremos levantarnos e ir a trabajar con el objetivo de hacer algo más por los demás cuando nosotros esperamos que ellos hagan lo mismo por nosotros?

 

Ignacio Gassó, Co-Founder & COO